Hoy 13 de enero se cumplen 172 años de la muerte del General Fructuoso Rivera. La fecha es de veraneo y turismo, pero es de justicia no pasarla por alto: Rivera fue uno de los grandes constructores de la independencia nacional y todos los constructores de nuestra independencia merecen respeto y gratitud.
Fructuoso Rivera y Toscana nació el 27 de octubre de 1789 y murió el 13 de enero de 1854). En sus 65 años de vida fue estanciero, militar y político, y tuvo participación protagónica en las luchas institucionales del Río de la Plata.
En la Revolución Oriental que acaudilló José Gervasio Artigas, Rivera se destacó en acciones militares contra los españoles, contra las fuerzas porteñas de Buenos Aires y las tropas del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarbes.
Tras la derrota y el exilio de Artigas en el Paraguay, Rivera se rindió y pasó a formar parte de una facción selecta de grandes estancieros y comerciantes colaboracionistas del Barón de la Laguna, gobernador de la nueva Provincia Cisplatina, y se convirtió en la principal figura dirigente de la campaña de la Banda Oriental. Pero al desembarcar la Cruzada Libertadora de los Treinta y Tres el 19 de abril de 1825, Rivera se unió a las fuerzas de Juan Antonio Lavalleja y obtuvo la victoria en la Batalla del Rincón.
Con la independencia de lo que inicialmente se llamó Estado Oriental del Uruguay, Fructuoso Rivera fue Presidente en dos períodos de cuatro años: de 1830 a 1834 y de 1839 a 1843. Y más allá de haber sido el primero y el tercero de los Presidentes del Uruguay, Rivera proyectó su acción política al haber encabezado la fundación del Partido Colorado, definido como tal por el color del cintillo que sus tropas usaron en la batalla de Carpintería, pero su figura merece respeto y reverencia muy por encima de las batallas partidarias. Actuó en la forja de la identidad nacional, por lo cual merece homenaje y gratitud, por fuera de las definiciones partidarias y más allá de las discusiones sobre tal o cual actitud que hayan adoptado en el río de angustias que fue el parto de la identidad nacional.
Un día –ojalá próximo- aprenderemos a mirar nuestra historia lejana y reciente como el campo de gestión y lucha de personas hermanadas en la discrepancia y el enfrentamiento. Si adquirimos esa conciencia fraternal, hemos de fortalecer la conciencia nacional, como exigen las múltiples amenazas que deparan las brutalidades del mundo de hoy.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.