El Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca Alfredo Fratti, compareció ante la Comisión Permanente del Parlamento en el marco de la interpelación impulsada por el senador del Partido Nacional, Sebastián Da Silva, que impugnó el modo con que habrían cesado en sus cargos a seis directores departamentales.
Da Silva acusó al secretario de Estado y a las autoridades del ministerio de adoptar una medida dañina “con premeditación y alevosía entre los panes dulces, los budines ingleses, la fruta abrillantada y la sidra, ”al destituir a los jerarcas “sin hacer una sola evaluación de su desempeño” es decir “incumpliendo con lo que marca la ley”.
El senador argumentó que los jefes departamentales habían entrado por un llamado abierto realizado en la anterior administración, del que participaron más de 900 personas.
En respuesta, el Ministro Fratti negó que haya habido despidos o ceses. Dijo que “lo que se hizo fue avisarles a algunos funcionarios directores que, en el futuro, cuando se designe nuevamente directores, podrían no ser tomados en cuenta”.
Sostuvo que actuó “dentro del marco de lo legal” e invocó la ley 19.670, del año 2018, que establece que los directores de confianza deben cesar en sus funciones al finalizar el período de gobierno, y permanecerían en el cargo hasta tanto se designen los nuevos titulares.
A esa explicación del Ministro el senador Da Silva retrucó que el Ministro “no contestó nada” y a gritos lo acusó de faltar a la verdad y lo trató de “Mentiroso”, entre reprimendas de la Presidenta de la Comisión Permanente Bettiana Díaz.
El tema de la convocatoria no fue un asunto trascendente y el desarrollo de la sesión no mereció crónicas por los gritos y por el epíteto “mentiroso” que el opositor le zampó al Secretario de Estado, todo lo cual no merece aplauso sino reproche, ya que en un mundo erizado de conflictos y en un país cuya población es exigua y está achicándose, es inadmisible que un Ministro de Estado y la Comisión Permanente del Poder Legislativo se ocupen de nimiedades y, además, desemboquen en destratos y agravios impropios de una discusión llana y civilizada.
El Uruguay necesita otras ideas, otros temas y otro nivel de discusión.
De lo contrario, seguiremos soportando vivir con metas cortas y plafón bajo.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.