En el año 2005 la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 27 de enero como el Día Internacional en Memoria del Holocausto, para conmemorar el aniversario de la liberación de los prisioneros de los campos de concentración de Auschwitz y Birkenau, honrando a los millones de víctimas judías y no judías del Holocausto impuesto por el nazismo a partir de su fanatismo racista.
En el año 2019, el secretario general de Naciones Unidas, don António Guterres, enfatizó la importancia de este día en el contexto de siete años atrás. Indicó que la intolerancia seguía afectando a grupos minoritarios y vulnerables, especialmente de migrantes y refugiados; y subrayó la necesidad de unirse en la conmemoración para luchar por los valores universales del respeto humano y para construir un mundo basado en la igualdad.
Ahora, en enero de 2026, con el incendio bélico entre Ucrania y Rusia, con el gobierno de Israel inmerso en Gaza en una guerra que parece no terminar nunca y con persecuciones contra los inmigrantes que desgarran vidas en los propios Estados Unidos, con el mundo convertido en un diccionario de horrores, la conmemoración y la condena del Holocausto adquiere más valor inspirador y convocante que nunca.
Los principios humanistas que condensa la conmemoración del Día Mundial en Memoria del Holocausto no se derogan por mucho protagonismo que hoy tienen gobernantes enardecidos en su mesianismo y sus poderes sin frenos.
Nombres como Benjamín Netanyahu, Donald Trump, Vladimir Putin van a pasar, pero los principios de amor al prójimo, respeto y libertad no envejecerán nunca.
Es que, las cosas son y los hechos ocurren, pero los valores valen.
Por eso, al conmemorar el Holocausto tendemos un abrazo fraterno a las víctimas de todas las infamias que desencadenan las guerras, los odios y las persecuciones.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.