Finalizada la Feria Judicial Mayor, los Juzgados de todos los rangos volvieron a su actividad normal de su horario matutino, que por este año fue fijado, a título experimental, entre las 09.00 de la mañana y la hora 14.00.
Cuando la Justicia vuelve al trabajo, se mueven mucho más temas que los que aparecen a primera vista, porque en realidad todo el rodaje de la sociedad -todo el andamiaje del Estado- está entrelazado con decisiones y criterios fijados desde el Poder Judicial.
De algún modo, desde los albores de nuestras instituciones, la figura del Juez fue -y sigue siendo hasta hoy- la palabra final, la razón última, la garantía de humana justicia.
Y si eso fue así siempre, y como tal debimos preocuparnos por su perfeccionamiento, mucho más deberemos hacerlo en este año 2026, por cuanto la reapertura de los tribunales nos llega rodeada por peligros que están a la vista –peligros ante los cuales nadie debe pasar distraído.
Un gran peligro finca en la debilidad financiera, que fue notoria en la discusión del Presupuesto del año pasado y puso en evidencia en su discurso de asunción la Presidenta anual de la Suprema Corte de Justicia, Dra. Doris Morales.
Otro gran peligro radica en la vigencia del Código del Proceso Penal, cuyo régimen ha fracasado en toda la línea pero cuyas normas se mantienen en pie por inercia, por abulia y por esa desconexión entre el pensamiento y la acción que debilita el modo nacional de ejercer la libertad.
Sí, somos muy libres para criticar y quejarnos en todos lados, y esa libertad es un gran bien que debemos defender; pero no nos asumimos libres para reformar y reemplazar lo que está mal, no nos sentimos libres para combatir desgracias edificando nuevas respuestas.
Y hay un tercer peligro que asoma en el horizonte 2026 del Poder Judicial: la posibilidad de que se intente instrumentar un Ministerio de Justicia, que se ha manejado en ámbitos gubernativos, sin tener en cuenta que, en el Uruguay, el Poder Ejecutivo sólo tuvo Ministerio de Justicia durante la última dictadura y sin dolerse porque revivir ese injerto debilitará aún más a nuestro Poder Judicial, que, limitado y hasta hostigado, sigue siendo un ejemplo para el continente.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.