Los parlamentarios del Frente Amplio llamaron a un diálogo multipartidario, con miras a renovar los titulares en la Corte Electoral, el Tribunal de Cuentas, la Fiscalía de Corte, el Tribunal de lo Contencioso Administrativo y la Suprema Corte de Justicia.

La propuesta de formar las mayorías especiales que requieren las designaciones según manda la Constitución, merece tomarse en serio. Más allá de derrapes indeseables y de ausencias también indeseables, la vida del Parlamento nacional tiene virtudes. Las cuales se realzan si se la compara con los escándalos y bataholas del Congreso argentino, o con la liviandad con que el Congreso peruano coloca y voltea Presidentes , convirtiéndose en fuente de inestabilidad permanente.

Nosotros, aun cuando estamos viviendo tiempos de decadencia, seguimos teniendo rasgos de señorío que son cimiento moral de nuestra República. Si se dialoga desde ese señorío, se logrará no sólo llenar los cargos vacantes en los órganos de Justicia y contralor: además, nos daremos a nosotros mismos una lección de convivencia con grandeza, que como ciudadanos necesitamos para oxigenar el civismo.

Los órganos de contralor y de Justicia son lo menos vistoso de la vida pública nacional. Carecen de poder político. No alimentan clientelismo. No generan relumbrón. Pero en su función, que a ratos parece imperceptible, radican las más delicadas garantías y equilibrios de la vida del Estado. Así como nuestro organismo tiene redes y glándulas que nos sostienen sanos y no les damos importancia hasta que se nos enferman, el aparato estatal tiene reparticiones que no son políticas y no se sienten, pero garantizan el funcionamiento del Estado, asegurando la vida política con su apoliticismo.

Esos órganos siempre tuvieron más importancia y doctrina que prestigio popular.

Si se logra integrarlos por acuerdo de todos los partidos, nombrando ciudadanos aptos para la función, evidenciamos que la alta política vence a los apetitos y a los fanatismos; y elevaremos el tono energético de nuestra convivencia.

En un mundo donde la democracia cruje, volveremos a marcar una gran diferencia, como en los mejores tiempos de nuestra historia.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.