Hoy, domingo 8 de marzo, es el Día Internacional de la Mujer 2026, que en este año 2026 se conmemora bajo el lema “Derechos. Justicia. Acción”, en reclamo de que se pase de la doctrina de los derechos y la justicia a la tarea práctica de derribar bloqueos, barreras e injusticias.
Es que realmente, los derechos de las mujeres no significan nada si no podemos defenderlos; y el Día Internacional de la Mujer 2026 llega en un momento en que los sistemas judiciales se encuentran bajo presión.
Las Naciones Unidas han diagnosticado que los conflictos, la represión y las tensiones políticas están debilitando al Estado de Derecho. Eso es verdad en muchas regiones del mundo, pero aquí en el Uruguay el debilitamiento del Estado de Derecho surge de un decaimiento de la cultura general, de un empobrecimiento de los conceptos básicos de la convivencia y de una resignación cada vez más extendida a vivir golpeados, semana tras semana, por noticias policiales donde la mujer es víctima de toda suerte de violencias.
La dura realidad es que los femicidios no disminuyen y que las medidas de protección y salvaguarda dictadas por los Juzgados de Violencia Doméstica no bastan para impedir brutalidades.
Y la dura realidad es, también, que la discriminación contra la mujer se manifiesta en muchos planos de la vida civil –incluyendo la diferencia de retribuciones- sin que se apliquen la doctrina constitucional y las leyes que quisieron consagrar el noble imperio de la igualdad: y eso, la igualdad ante la ley y ante la vida, es el ideal mayor del Derecho.
Hoy existen movimientos que explotan el feminismo como bandera política y que introducen divisiones y resentimientos de un género con otro. Nada de eso es conducente, porque nada de eso incentiva el valor y la función de los sentimientos nobles asociados desde hace siglos con la idea y la presencia de lo femenino.
El Uruguay fue pionero al establecer el feminismo de compensación que preconizaba nuestro gran filósofo Carlos Vaz Ferreira.
Con esos antecedentes, la ciudadanía debe adoptar una actitud militante para arrancar de raíz la violencia contra la mujer y para garantizar condiciones de vida que efectivicen los derechos morales y materiales de la mujer.
En todo eso marcaremos militancia, porque así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.