En su sede central de Mendoza, República Argentina, la Universidad Nacional de Cuyo otorgó el título de Doctor Honoris Causa a Joan Manuel Serrat.
El homenaje es merecido por Serrat como poeta, compositor e intérprete consagrado en España y América.
Es merecido, además, porque desde años antes de retirarse, Serrat irguió ideales y valores humanos mucho más allá de sus orígenes catalanes y su clasificación ideológica.
Y es merecido no sólo por la persona Joan Manuel Serrat que, aun retirado de los escenarios y con 83 años vigoriza su mensaje y su identidad. Es merecido, además, porque el doctorado honoris causa implica que la Universidad que lo otorga reconoce que los saberes académicos -desde medicina y Derecho a filosofía- hunden sus raíces en los sentimientos y los ideales que cantan los poetas, los músicos, los trovadores que van de ciudad en ciudad enseñando a vivir, a punta de estrofas.
En el caso, la Universidad otorgante tiene tradición: en 1949 albergó el primer congreso mundial de filosofía que se convocó después de la Segunda Guerra Mundial; en los años 80 apoyó a Víktor Frankl en su esfuerzo por defender los valores humanos frente al avance de los materialismos despersonalizantes. La Universidad de Cuyo tiene autoridad para valorar y premiar; y tiene trayectoria para representar la misión universitaria, en un mundo destrozado por la criminalidad de las guerras, un mundo cuyas sociedades están corroídas por dosis diarias de atrocidades.
Entre la música, la poesía y la cultura hay una continuidad espiritual: lo supieron los griegos antiguos, lo sabe nuestra Cuenca del Plata muy especialmente desde Gardel y lo sabe todo aquel que en el arte busca la hondura de los mensajes y no sólo la liviandad de un entretenimiento.
Al recibir la máxima distinción como artista, mensajero y defensor de valores humanos, dijo muy bien Joan Manuel Serrat: “Solo con conocimiento progresa individual y colectivamente un pueblo. Con conocimiento, con escuelas, con universidades, que no sean un negocio, que impulsen una evolución»,
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.