El 19 de marzo se celebra en Uruguay el Día de la Laicidad, en conmemoración del nacimiento de José Pedro Varela, impulsor mayor de la escuela pública laica, gratuita y obligatoria que singularizó al Uruguay en las últimas décadas del siglo XIX.
A través de la reforma de 1877, las ideas de Varela marcaron a la escuela pública y también –por lo menos en parte- a la escuela privada. Más aun: el ideario de Varela se hizo carne en la Universidad de la República, que en nuestro Uruguay está signada también como laica y gratuita, a partir de los sentimientos que supo sembrar José Pedro Varela en los cortos 34 años que duró su existencia: (Varela vivió tiempos tormentosos, que su pensamiento tornó fecundos: su existencia transcurrió entre 1845 –último lustro de la Guerra Grande- y 1878 –dictadura de Latorre- y sin embargo, abrió surcos para la libertad.)
181 años después del natalicio de José Pedro Varela, nuestro país tiene escuela laica, gratuita, obligatoria y, además, apoya la alimentación de los niños de contexto crítico. Los principios varelianos se mantienen y se obedecen, pero dolorosamente esos principios no bastan para asegurar la eficacia de la educación escolar ni para garantizar que nuestros niños tengan una vida razonable.
Porque este día de la Laicidad, consagrado por la ley 19.626 del año 2018, llega –igual que en años anteriores- con adolescentes y niños baleados en barrios azotados por bandas criminales, con madres aterradas y con familias enteras que claman a Dios por encima de los límites entre la laicidad y la religión. Y nada de este cuadro realiza los ideales ni los sueños que nos infundió la reforma vareliana, ni realiza tampoco los ideales ni los sueños de ninguna educación cristiana!
Por eso, esta jornada magna del 19 de marzo de 2026 debe llamar a afirmar valores, saliendo del silencio, la apatía y la resignación.
Este Uruguay -con niños baleados y adolescentes enredados en los venenos de la drogadicción- no es el Uruguay que les debemos a los fundadores ni es el Uruguay que queremos para nuestros hijos, para nuestros nietos ni para los hijos de nuestros prójimos.
Por eso, más que un homenaje al nacimiento de José Pedro Varela hoy pronunciamos un compromiso –radical, incondicionado- con los ideales abiertos y humanistas que quiso legarnos por encima de las diferencias espirituales que siempre hubo y siempre habrá en nuestra bendita Banda Oriental.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.