No deben pasar inadvertidas las declaraciones que el sociólogo y doctor en Criminología Nicolás Trajtenberg formuló a La Diaria, ya que, comparado con los otros países de la región, afirmó que en las últimas cuatro décadas Uruguay “ha sufrido un paulatino deterioro de los indicadores de criminalidad”, incluso.

Dijo Trajtenberg: “Estamos en un continente particularmente violento como es América Latina y América del Sur, pero en ese continente, Uruguay y Montevideo solían tener un lugar privilegiado, y pasó a tener indicadores de delitos violentos comparables con la región, e incluso peores. Hoy en día tenemos la peor tasa de homicidios.

Señaló que “cuando uno mira la evidencia, hay un crecimiento y una penetración” del crimen organizado en el Uruguay, lo cual es “un fenómeno relativamente nuevo, vinculado con el aumento de la violencia letal, el aumento de la violencia no letal, el microtráfico, las disputas territoriales y los acuerdos de silencio que se imponen en ciertas áreas, particularmente en la periferia de Montevideo”.

Al mismo tiempo, indicó que otra de las debilidades del país está constituida por las condiciones del sistema penitenciario, ya que hasta ahora se quiere enfrentar el crecimiento de la violencia usando “un sistema penitenciario con severas deficiencias estructurales, con pobre infraestructura, con ausencia de recursos humanos calificados, con escasa formación y baja remuneración y con sobrepoblación”.

A lo cual el especialista Trajtenberg agregó una observación fundamental: como sociedad, el Uruguay le da “escaso rol” y “escasa ponderación” a los temas de la criminalidad sistémica. Señaló que los elencos políticos no han logrado responder al problema, ya que por derecha y por izquierda no han tenido la capacidad de enfrentarlo. Y tuvo la franqueza de declarar que “la otra pata débil, muy débil, somos los académicos, que tampoco hemos tenido un rol importante”.

Y agregó: “El drama del Uruguay no es que hacemos cosas que no funcionan: es que hacemos cosas que ni siquiera sabemos si funcionan, porque rara vez evaluamos rigurosamente las cosas que hacemos en materia de seguridad”.

Estas expresiones de Nicolás Trajtenberg desbordan el tema criminológico y obligan a enfrentar la realidad de que nos ha bajado la sensibilidad, nos ha disminuido la reflexión y se nos han caído los reflejos, al dejar de ser un país pensante con opinión pública alerta, y convertirnos en una sociedad de resignados.

Lo cual es todo lo contrario del civismo que necesitamos, para engrandecer a la República que la Constitución manda hermanar y garantir por los caminos del pensamiento y la acción.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.