El domingo 22 de marzo merece una marca deplorable en la agenda internacional.

Llegó la noticia de que algún misil lanzado por Irán cayó en Jerusalén.

En las mismas horas, el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reclamó que Irán despeje el estrecho de Ormuz, que el gobierno de Teherán mantiene cerrado para los barcos estadounidenses y europeos. No sólo reclamó: además, Trump fijó un plazo perentorio de 48 horas, bajo amenaza de que si en ese lapso no se liberó la navegación en Ormuz, las fuerzas estadounidenses atacarán las fuentes de energía iraníes.

Ante esa amenaza –de inmenso alcance- el gobierno iraní prometió que, si Estados Unidos ataca sus servicios básicos, los misiles persas se encarnizarán en destruir las instalaciones de agua y energía de todos los países de Medio Oriente..

La amenaza de Trump y la respuesta de Teherán patentizan ante el mundo entero una escalada que alcanza el límite de la infamia, ya que ambas partes manejan la posibilidad de aniquilar instalaciones de las que depende la vida, la higiene, la salud y el mínimo básico para millones de civiles, ajenos a los delirios de grandeza de las potencias gobernadas por extraviados.

En cualquier lugar del mundo, este género de amenazas merece repudio y condena, en nombre de los principios internacionales que mandan proteger a la población civil.

Pero sucede que esta clase de anuncios no ocurren en un lugar cualquiera del mundo, sino en las tierras donde nacieron las religiones monoteístas, donde se consagró el mandamiento de no matar y amar al prójimo como a sí mismo. A la infamia de la guerra sin reglas, se está agregando una profanación que ofende no sólo a los creyentes sino también a todo aquel que, sin ser creyente, tenga conciencia de la acumulación histórica del suelo donde se está desarrollando la guerra de Medio Oriente.

Es una razón más para que los uruguayos nos mantengamos lejos de las alineaciones y nos sustentemos en nuestro amor por la paz y nuestro repudio a la miseria moral de las guerras.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.