De hecho, hoy se inicia la larga pausa de la Semana de Turismo, nombre uruguayo de la Semana Santa conmemorada por el cristianismo.

Fecha tradicional para paseos, viajes y asados, en este año 2026 nos exige a todos una meditación que recuerde las raíces y nos devuelva el sentido profundo de la Semana que conmemora la muerte y resurrección de Cristo, más allá de la fe o la no fe que cada uno profese. Es que en este 2026 la conmemoración llega entre las atrocidades de una guerra que ensangrienta los lugares en que predicó y se sacrificó Jesús. Se bombardean lugares históricos que la tradición considera santos. Se hiere y se mata inocentes, en guerras sin valentía ni coraje, manejadas por teclas informáticas sometidas al capricho y la locura de gobernantes ebrios de poder.

Ese cuadro debe dolernos a los religiosos, por conciencia metafísica; y a los no religiosos, por conciencia histórica, valorativa y filosófica.

Cuando vemos el impudor con que gobernantes surgidos del voto de sus pueblos mandan asesinar gente y ensangrientan naciones enteras, todos debemos hermanarnos con el dolor de los azotados por los nuevos Atila.

En el Uruguay, la laicidad no la estableció ningún materialismo, ni de izquierda ni de derecha. La instituyó el espiritualismo laico, como demostró Arturo Ardao. Desde ese espiritualismo, todos debemos sentir como una agresión personal la falta de vigencia de los Mandamientos de Amar al prójimo como a sí mismo y No matarás.

Por eso, ya sea que llamemos a los días venideros Semana Santa o Semana de Turismo y ya sea que nos quedemos en el terruño o estemos lejos de la patria, los uruguayos debemos alzar juntos el espíritu nacional de paz como una bandera y una militancia espiritual contra las guerras que hoy avergüenzan a la humanidad.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.