No deben sumarse como un simple número más, las cuatro muertes que, infamemente, provocó en la ruta 56 el siniestro que se produjo en el anochecer del lunes.
Un conductor que no había bebido alcohol pero había desactivado su cerebro, al volante de una camioneta con motor vigoroso atropelló, desde atrás, a un modesto Volkswagen en que viajaba el matrimonio de trabajadores rurales que constituían Gustavo Daniel Souza Basterrech y María Ximena Russo Pacheco. Murió el matrimonio; y con él, murieron sus dos hijos: la niña, Mía Ayelén Souza Russo, de 9 años, y su pequeño hermano, un bebé de apenas 2 años, Ciro Valentín Souza Russo.
El Uruguay se ha acostumbrado a aceptar los accidentes de tránsito como si fueran un hecho de la naturaleza. Tanto los consideramos normales, que las crónicas ni siquiera divulgan el nombre de las víctimas ni se detienen en su trayectoria personal. De hecho, las apilamos en las estadísticas, sin que nadie hasta ahora se conmoviera por el hecho de que, según UNASEV, en 2025 las víctimas fatales fueron 8 % más que en 2024, totalizando 471, lo cual es una vergüenza nacional.
Pero la vida de una persona no puede reducirse a un guarismo más que se anota con indiferencia en una planilla Excel. Nunca debimos haber olvidado esa verdad, pero hoy no podemos seguir ignorándola, porque nos la enrostran y nos la gritan, desde la tragedia de su destino, los dos padres que murieron junto a sus dos hijos.
Es tiempo de expandir la conciencia y la responsabilidad. El Estado de Derecho nos exige que todos velemos por los derechos de todos, que todos seamos ciudadanos conscientes, que todos sintamos el “yo soy tú” como regla fraternal de convivencia. Y nos exige que defendamos al prójimo en todas las acciones de nuestra vida, y muy especialmente en el acto de conducir en calles y caminos de la patria.
De lo contrario, ningún milagro informático y ningún robot nos salvará de caer en la brutalidad y retroceder al salvajismo.
Y ese es un destino que nadie sensato puede aceptar.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.