Con la afirmación de que “la calle no es para vivir”, el gobierno presentó la que llamó Primera Estrategia nacional para las personas en situación de calle.

Se trata de un documento que contiene 42 medidas, algunas de las cuales ya se están aplicando pero se integran a un enfoque nuevo, por el cual no sólo se busca atender a los sin techo cuando se hace crudo el invierno. Sí: tal como está organizada, la nueva estrategia buscará aplicarse sin pausa, a todo lo largo de los 365 días de cada año.

Aplaudimos sin reservas que así se haga, porque es verdad que los caídos en miseria la sufren en la calle todos los días, con independencia del clima; y porque el desarraigo que los deja sin techo obedece a causas de base, que deben atacarse en su raíz sin pausas estacionales.

Es que, como bien señaló el Presidente Yamandú Orsi, verdaderamente “la calle no es un lugar para vivir”. No lo es, por las razones sociales que se invocan cada vez más. Pero, sobre todo, la calle no es un lugar para vivir por razones personales y valorativas.

Todo semejante que arrastra sus días y sus noches en la calle es un semejante que se frustra como ser humano, que reduce su horizonte y que transita cada jornada sumando estigmas. Su drama no es sólo una incomodidad y un peligro para los vecinos de cada cuadra y para los transeúntes que lo esquivan como un bulto, sin sentir que en ese semejante palpita una persona.

Los números oficiales declaran que los sin techo hoy no son los dos o tres mil que antes se calculaban sin mayor precisión. Han subido a 13.000. Pero la magnitud del problema no finca sólo en lo enorme del número sino en la tragedia de frustración, de tentación delictiva y de contagio de drogadicción. Esa tragedia signa destinos: y ese es un problema humano y moral, humano y espiritual, al cual ninguno de nosotros tiene derecho a declararse indiferente y ajeno.

Por estas razones, por encima de lo político deseamos la mejor suerte a la Nueva Estrategia y llamamos a generar un clima de acogimiento y salvación para todos los que verdaderamente quieran salir de la calle y ganarse un techo.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.