El diario El País de Madrid sintetiza la situación mundial denunciando que “la ley del más fuerte sigue vigente a pesar de siglos de ilustración y a pesar de esfuerzos por crear un orden internacional que todos deberían respetar, empezando por el país que se llama a sí mismo símbolo de la democracia. Es que en el mundo de Trump las amenazas funcionan.”

Tiene razón el gran diario madrileño. Olvidando siglos de progresos y burlándose del Derecho, el destino de pueblos enteros, y hasta de la humanidad toda, está pendiente de los caprichos y los dicterios que pronuncia el Presidente de los Estados Unidos, porque efectivamente, “en el mundo de Trump las amenazas funcionan.”

Y tiene también razón El País de Madrid cuando señala que el respeto al Derecho Internacional debería empezar “por el país que se llama a sí mismo símbolo de la democracia”, aclarando que Estados Unidos ha sido no sólo símbolo sino ejemplo de pensamiento y vida democrática en grandes etapas de su historia, que los uruguayos no podemos olvidar, ya que las Instrucciones del Año XIII –que nos vertebraron como personas libres y pensantes- se inspiraron en la Constitución y los textos institucionales que le dieron forma a los Estados Unidos en el año 1776.

Las desgracias de esta guerra no fincan sólo en el horror de los muertos, la destrucción y la subida del precio del petróleo.

A todo eso –que es enorme y hasta repugnante- se suma el horror de haber dado vía libre a actitudes y conceptos que violan el amor y el respeto al prójimo y que proclaman la ley del más fuerte.

Por lo cual, todos –sin distinguir banderas- conservemos la sensatez para no dejarnos atropellar por locuras.

Al fin de cuentas, después de todas las profanaciones, siempre resurge el Derecho como único camino que salva de las tinieblas a la criatura humana y la asoma a las luces del amor al prójimo.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.