El Presidente Yamandú Orsi recibió en la Torre Ejecutiva a Sara y Ana Martínez, hermanas de Moisés, el joven de 28 años que, tras una vida marcada por la violencia intrafamiliar y repugnantes abusos sexuales, mató a su padre y fue condenado a 12 años de prisión por un delito de homicidio especialmente agravado.
El encuentro fue excepcional. La asociación civil El Paso lo gestionó a partir de la conmoción que provocó el caso, donde es discutible si correspondía condenar y no absolver y suena cruel y excesiva la pena de 12 años de penitenciaría, aplicada por la jueza de primera instancia.
Tras la reunión, el Presidente Orsi dejó en claro que sigue el caso con atención y empatía, pero respeta la separación de poderes: lo cual en el Uruguay se da por sobreentendido, pero en este momento constituye una definición trascendental.
Nuestro sistema constitucional prevé que, por extrema excepción, la Asamblea General del Poder Legislativo, después de tramitado el juicio penal, conceda un indulto que deja sin efecto la pena. En el caso de Moisés Martínez asoma esa posibilidad. Y no hay que descartarla.
En realidad, no hay que descartar ninguna alternativa, porque estamos ante un cuadro vital deplorable, que renueva el sentimiento de que el Derecho tiene que ser no sólo legal, sino justo. Y –enseñaba el Maestro Couture- cuando entran en pugna la ley y la justicia, hay que luchar por la justicia.
El Uruguay necesita revisar su manera de comprender la vida y eso requiere recuperar el sentimiento de valores morales básicos, en vez de alzarnos de hombros y mirar para otro lado poniendo cara de “bueno ¡y qué?”
Situaciones y destinos como el de Moisés Martínez deben sacudirnos perezas y modorras. De lo contrario, la decadencia le ganará al porvenir.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.