El reconocido científico Gonzalo Moratorio presentó un recurso de amparo ante el Ministerio de Salud Pública, en procura de conseguir un medicamento de alto costo para combatir el  agresivo tumor cerebral con el que lucha desde hace varios meses.

Galardonado por ser uno de los conductores de la memorable campaña contra el Covid, Moratorio está hoy en la fila de los ciudadanos que a diario piden el auxilio financiero de las arcas públicas porque no pueden pagar los tratamientos que les dan esperanzas de vida.

Días atrás, Moratorio compartió un mensaje en sus redes sociales donde, además de informar que se encuentra bajo tratamiento de inmunoterapia y radioterapia, destacó la posibilidad de que haya una posible evaluación favorable en su salud dentro de poco, tras haber recuperado la movilidad y la sensibilidad del lado derecho de su cuerpo. Al mismo tiempo, subrayó el valor de su pareja y su hija, y alentó a «soñar con lo que podemos hacer y con lo imposible que va a ser posible».

Es muy propio del Uruguay que el ciudadano que alcanza cumbres científicas –o también políticas o deportivas- comparta el destino del hombre común. En nuestro país no fabricamos superhéroes y hasta somos poco generosos con quienes han sido desinteresados benefactores y luchadores.

Por eso, para la sensibilidad nacional es natural que el encumbrado virólogo Moratorio deba ir a un Juzgado para conseguir un medicamento como cualquier hijo de vecino.

Lo que no es natural es que, para todos los ciudadanos, el trámite de los medicamentos costosos pase por la negativa del Fondo Nacional de Recursos y del Ministerio de Salud Pública y desemboque en Tribunales que los conceden o los niegan según se integre el Tribunal de Apelaciones al que le toque resolver.

En eso hay una más de las muchas fallas que tiene nuestra manera de constituirnos en Estado de Derecho.

El caso del querido Moratorio es emblemático. Y debe llamar a la reflexión, para bien de todos los ciudadanos, en el régimen de igualdad que hoy lo atrapa en los vericuetos de nuestro Derecho.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.