Las últimas noticias confirman que no hay avances para un entendimiento entre Estados Unidos e Irán.
Al día de hoy, Irán mantiene “el dedo en el gatillo” pero asegura apostar por la paz, mientras las negociaciones con Estados Unidos se deterioran a ojos vistas. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó de “estúpida” la última respuesta iraní y advirtió que el alto el fuego está “agonizando”, después que el gobierno de Teherán rechazara incluir en su propuesta una renuncia explícita a las armas nucleares.
Antes los gobiernos se pronunciaban por declaraciones meditadas o por discursos encendidos pero orientadores. En cambio, en los tiempos que corren, la voluntad de los Estados se comprime en un tuit o se condensa en un par de insultos.
Gobernantes sin frenos inician acciones bélicas e instalan guerras violando no sólo las normas, sino también la lógica del pensamiento, sembrando crueldades y angustias sin doctrina y sin justificaciones y sin orientación a un futuro claro.
Con estos métodos, el mundo se encamina a instalar el culto de la fuerza y de la irracionalidad.
Frente a ello, los uruguayos, junto a todas las mujeres y hombres de buena voluntad, tenemos el deber de defender la dignidad de las personas y de los pueblos, sustentando el derecho a la paz como un derecho esencial de cada día.
Desde la desgracia de caminar todos los días entre las infamias del crimen organizado, tenemos el deber de alzar la mira y recuperar los sentimientos fraternales, hoy vilmente traicionados por la guerra como industria y la guerra como tragedia.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.