Se cumplen 50 años del secuestro y asesinato, en Buenos Aires, de nuestros compatriotas William Whitelaw, Rosario Barredo, Héctor Gutiérrez Ruiz y Zelmar Michelini.
William Whistlaw y Rosario Barredo eran dos militantes políticos ideológicamente miltantes en la izquierda.
El Toba, Héctor Gutiérrrez Ruiz, electo diputado por el Partido Nacional, había sido Presidente de la Cámara de Representantes y era el lugarteniente político de Wilson Ferreira Aldunate, con quien se había exiliado en buenos Aires y se reunía a diario en el café Tortoni.
Zelmar Michelini era senador por el Frente Amplio, en el que se había enrolado tras haber sido un brillante legislador batllista, integrante de la juventud de la lista 15 que acaudillaba el ex Presidente Luis Batlle Berres, padre de quien al cabo de décadas iba a ser también Presidente, el Dr. Jorge Batlle.
Al cabo de medio siglo de estos asesinatos, todos debemos deplorar, condenar y llorar que hayan tenido el fin de vida canallesco que les infirió el acuerdo de las dictaduras, bajo el ominoso “Plan Cóndor”. Todos debemos dolernos desde los huesos por la tragedia que vivimos como país, como nación y como República, cuando se desató la guerra interna que trajo la más cruel dictadura de nuestra historia.
Y todos debemos sentir el valor del amor al prójimo, el respeto y la concordia, recordando que Gutiérrez Ruiz y Zelmar Michelini no fueron gente de armas ni fueron cómplices del terrorismo tupamaro, sino que fueron tribunos, defensores de ideas y predicadores del respeto a la ley que reclamaban concordia y paz.
Por todo eso, la conmemoración debe estremecer al Uruguay entero, por encima de lemas políticos y definiciones de izquierda y derecha.
Al fin de cuentas, el asesinato de William Whitelaw, Rosario Barredo, Héctor Gutiérrez Ruiz y Zelmar MIchelini fue un crimen rioplatense contra nuestra esencia de libertad.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.