Con la puntualidad de costumbre, en estos días el Poder Ejecutivo vuelve a preparar la Rendición de Cuentas. Y como también es costumbre, las gremiales de funcionarios formulan sus planteos, instalan sus reclamos y montan una agenda completa de paros.
Desde afuera se vuelve a hablar de la deuda externa acumulada por el Uruguay, mientras en nuestra vida interna vamos anotando la lista de empresas extranjeras que se van y la nómina de empresas nacionales que viven en dificultades.
Entretanto, hay temas enormes de los cuales se habla pero no se resuelven- Esos temas van desde la insoportable basura en las calles de Montevideo hasta el poder de fuego y muerte con que los narcotraficantes tienen en vilo a la capital y no sólo a la capital.
Y hay otros temas que ni siquiera se mencionan, pero a la sordina destrozan personas, familias y destinos. Esos temas van desde la caída en la educación y la cultura popular hasta la tolerancia y la legalización de la usura, ya no sólo por el clásico acreedor individual que apretaba a sus deudores. Ahora la usura se practica desde financieras instaladas y controladas por el Banco Central, abusando de los resquicios y vericuetos de las leyes.
El art. 52 de la Constitución establece tajantemente: “Prohíbese la usura”, pero la realidad es que el sistema vigente desde hace años habilita el cobro de intereses que son escandalosos.
El Uruguay se enorgullece de que tiene su inflación anual dominada, en el orden del 5 % anual, y si por año los precios avanzan sólo un 5 % resulta injustificable que por los préstamos al consumo se cobre 4 % mensual o más, llegándose por acumulación en cascada a cobrar hasta 60 o 90 % anual.
Esos intereses son de usura, y es hora de no aceptarlos más, con una distracción que nos torna culpables a todos de lo que es un abuso a ojos vistas.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.