Tomás Friedman está cumpliendo, en estas horas, 55 años de vida periodística. Su ejecutoria merece no sólo felicitaciones por el aniversario de un lustro más medio siglo. Merece que nos detengamos en todo lo que implica en lo individual y en lo simbólicamente colectivo.

Tomás Friedman es una voz inconfundible, integrada a la Radio Carve de los años 70 del siglo pasado y a los 26 años corridos de esta centuria. Trabajó con rigor y dedicación en el diario El Día, en tiempos duros y oscuros que exigían valentía y convicciones al servicio de la libertad.

Como las múltiples presencias con personalidad que ha generado nuestra radiotelefonía, la voz de Friedman integra la memoria común de etapas vividas que se hilvanan en la vibración oral de nuestro devenir histórico: empezó cuando crujía y caía la democracia nacional, soportó la dictadura, relató el renacimiento de la libertad en 1985.

Tras cumplir un ciclo importante en la secretaría de prensa de la Unión Europea, con radicación en Bruselas, Friedman volvió al Uruguay, retornando al micrófono del que no se fue nunca; y, establecido como cronista internacional, su voz conlleva resonancias de las voces que se fueron y conserva el valor inmenso de expresar la sensibilidad clásica del Uruguay humanista y libre en el cual se formó.

Para el Uruguay y para el mundo, la sensibilidad y la conciencia del periodismo constituyen las mayores garantías frente a los gobiernos torpes, desbordados o despóticos.

En un mundo sometido a brutalidades y crueldades, Tomás Friedman transmite no sólo noticias sino valores, y por eso encarna un símbolo de lo humano, capaz de estremecerse con las guerras y dispuesto a alborozarse con la noticia de que en Londres anuncian avances en el sueño de curar el cáncer.

Por todas esas razones, merece saludo y compañía la continuidad de Friedman por encima de fronteras y épocas: por lo que hizo, hace y hará, y porque si es sentida con el alma, la radio es una forma superior de continuidad de nosotros mismo.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.