El gobierno presentó un proyecto de ley sobre reducción de trámites y aumento de la competitividad, con el que espera reducir el costo de vida.
El Ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone Pais, declaró que la iniciativa es “Una reforma del Estado modesta pero importante”.
En realidad, si lo que va a conseguirse es disminuir los trámites burocráticos y estimular la formación de pequeñas empresas y la multiplicación de ofertas para el consumo, la reforma no va a resultar ni pequeña ni modesta… y puede llegar a ser grande y trascendental para el futuro del país.
Somos una nación con apenas 3 millones y medio de habitantes, pero tenemos demasiada gente ociosa o mal empleada, tenemos recursos subutilizados y tenemos rincones abandonados.
Sabemos que en nuestros 186.000 kilómetros cuadrados caben Suiza con sus 41.285 kilómetros cuadrados, más Bélgica con sus 30.688, más Holanda con 41.865, más Austria con 83.871… y todavía sobran 30.000 kilómetros cuadrados. Pero dolorosamente, también sabemos que no hemos logrado lo que a esas naciones les dio prestancia en el mundo: pensamiento activo, imaginación creadora y valentía para la iniciativa personal.
Disminuir los trámites y estimular la competencia es un camino que puede parecer estrecho y detallista, pero es la verdadera vía para que crezcamos dentro y fuera de fronteras, enlazándonos con los uruguayos radicados en el exterior, que hoy forman el muy bien llamado departamento 20 de la República Oriental del Uruguay.
Pare eso, hace falta que abandonemos todos el pesimismo, la mirada opaca y el sentimiento gris de la resignación en que vamos hundiendo nuestro porvenir.
No es asunto de izquierda y derecha ni es tema de teorías económicas.
Es asunto de actitud vital, que debemos encarar con la certidumbre de que si recuperamos los sentimientos de grandeza y nos consagramos a perfeccionarnos, el Uruguay puede alcanzar el porvenir que soñaron los abuelos de antes y que deberán soñar los abuelos de ahora y de lo que vendrá.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.