El Papa León XIV publicó un mensaje sobre el Campeonato Mundial de Fútbol: no es un mensaje sólo para los católicos, ni sólo para los futboleros. Es un mensaje para toda la humanidad.
Al comienzo de su mensaje, recuerda el impacto global del deporte y la importancia de los valores humanos y espiritual. “El Mundial comienza mañana, y muchos verán los partidos” –dijo el Papa.
Y enseguida llamó a todos a revivir desde el fútbol “algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirnos por nuestra cuenta, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos”, por lo cual “Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, aún no ha entendido el juego” y “quien no sabe vivir con y para los demás, aún no ha entendido la vida”.
De la sencillez del fútbol como juego, extrae el Papa una enseñanza profunda y general: ninguna criatura humana nació para la soledad y ninguna victoria humana puede construirse estando en soledad. Todos necesitamos de todos. Y todos nos hacemos realmente humanos cuando nos encontramos con el prójimo, no sólo para darle la mano sino para hermanarnos en sentimientos e intercambiar pensamientos.
El llamamiento a entender la vida desde la colaboración y el servicio merece aplauso y apoyo. Y, además, merece atención y aplicación práctica en una época erizada de absurdos, perplejidades y crímenes de lesa humanidad.
Mientras ciertas prédicas nos llaman a confundir la vida con los automatismos y mientras las máquinas simulan diálogos sin alma, pasa a ser misión primordial de los humanos salvar la esencia crítica, libre y solidaria de la persona completa.
Por encima de la economía, por encima de la militancia socialista o capitalista y por encima de los credos, debemos luchar por entender el juego y entender la vida, para que cada uno de nosotros transmita amor y sabiduría, en vez de legar a las nuevas generaciones una tabla rasa donde enchufar aplicaciones y obedecer consignas ajenas.
La batalla por nosotros mismos se libra en cada acto y cada rincón del planeta. En ella, el fútbol se convierte en parábola y el mundial se juega a cada instante, a partir de lo que cada uno de nosotros haga por el prójimo.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.