Cada 15 de junio se conmemora el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, establecido por la Asamblea General de la ONU para hacer visibles las vulneraciones de derechos que enfrentan las personas mayores.

El Uruguay adhirió en el año 2015 a la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, convirtiendo en un tema público algo que en la vida detectamos a cada paso.

Con motivo de la fecha, el Instituto Nacional de las Personas Mayores lanzó una campaña contra la discriminación y el maltrato a los ancianos, con un acto en Tres Ombúes al cual asistió el Ministro Gonzalo Civila. Allí la Presidenta del Instituto Nacional de Personas Mayores, Marianella Larzábal, desgranó un concepto que merece constituirse en piedra fundamental de un nuevo enfoque para la vejez y para las relaciones humanas.

Dijo la señora Larzábal: «Lo que las instituciones y la sociedad piensan sobre la vejez afecta y determina la vida de las personas mayores» En esas palabras se condena una sabiduría de siglos, que debemos rescatar: lo que pensamos afecta y hasta determina la conducta y hasta el destino del prójimo.

Es así para todos los humanos, no sólo para los adultos mayores, y es hora de darnos cuenta: lo que cada uno de nosotros piensa por dentro y lo que terminamos pensando todos se nos convierte en plan de vida y en manera de mirar y tratar a los demás, por lo cual el pensamiento humano crea, modifica y extingue las costumbres y los hechos sociales

Si pensamos que nuestra principal finalidad es una carrera por el dinero y el placer, no hay tiempo para los viejos, ni hay tiempo para los hijos ni hay tiempo para los amigos; y con eso terminamos montando un sistema de egoístas sin vínculos mutuos y sin ideales comunes hacia los cuales alzar la mirada.

Salir de esa situación es asunto de orden público, pero no puede imponerse por decretos del Estado.

La fraternidad alegre y colaborativa entre las generaciones requiere ideas, mensajes y sentimientos que restablezcan el amor al prójimo.

Esa no es tarea del Estado sino función de la filosofía, la literatura, la poesía y la música.

Y es tarea de los medios de difusión.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.