El 24 de junio de 1935 se produjo la tragedia aérea de Medellín y Carlos Gardel entró en la inmortalidad.
Su voz, impostada y expresiva, tenía un registro que le permitió expresar todos los movimientos del ánimo y todos los sentimientos del alma humana.
Y fue desde su voz que se forjó como artista y como persona, iniciando en el Mercado de Abasto del barrio Once, de Buenos Aires una carrera que lo llevó a teatros, radios y cines de América y Europa.
Para los músicos profesionales, Gardel contribuyó a abrir el mercado. Para los pueblos de habla hispana, Gardel fue un símbolo de sensibilidad, que infundió poesía y grandeza por encima las distancias geográficas y por encima de las diferencias sociales.
En nuestra América hispana, Carlos Gardel fue el primer artista venerado como ídolo popular. Y fue el primer artista de lengua española que pisó fuerte en la cinematografía estadounidense.
Carlos Gardel es el nombre mayor que, a partir del año 2003, quedó inscripto en la “Memoria del Mundo” con que la UNESCO preserva la conciencia histórica, defendiendo las singularidades del alma de cada nación, constantemente amenazadas por modas foráneas potenciadas por la globalización.
En el Río de la Plata, acompañando con guitarras su voz privilegiada, Gardel pasa del folklore al tango, a la milonga y el vals. En su voz resuena la poesía y la filosofía de vida de uruguayos y argentinos.
En su gestión creadora, Gardel funda el tango-canción, que lo consagra ante todos los pueblos de América, en las grabaciones inmortales que realiza en Nueva York acompañado por la orquesta que dirigía Térig Tucci.
Hoy, en el año 2.026, vivimos una época de desorientación regional y mundial. Ante la decadencia, Carlos Gardel, 91 años después de su muerte, vuelve a alzarse como un ejemplo de hombre en lucha, de artista en superación, de afinación de la voz y el alma y como fuente de armonías reflexionadas.
Desde Gardel a acá, la música nacional ha multiplicado intérpretes, estilos y ritmos. Hemos incorporado tradiciones de pueblos hermanos y hemos soportado la imposición de modas agresivamente contrarias a nuestras tradiciones.
Es un deber de todos preservar a nuestro Carlos Gardel como patrimonio de la humanidad al cuidado de los compatriotas. Y es un deber de todos los compatriotas vivir y sentir, con mucho de Gardel en el alma.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.