Al ingresar en el mes de julio, en todo el país la mayor preocupación de la ciudadanía recae sobre la inseguridad, igual –o más- que hace seis meses y hace un año, pero a ese respecto no ha habido avances: los noticieros siguen registrando balaceras y asesinatos sin que se desarticulen las asociaciones para delinquir que se han constituido en crimen organizado.

A su vez, están en el tapete público dos grandes temas: la Rendición de Cuentas y la designación de Fiscal De Corte. Sobre los dos asuntos ha habido cruce de críticas y acusaciones entre gobierno y oposición, pero ni han surgido acuerdos ni han aparecido nuevas ideas con fuerza ni se han instalado polémicas con base doctrinaria.

Estamos repitiendo una fórmula que nunca nos hizo bien como país: saber qué temas nos acucian y nos duelen, tenerlos en la agenda pero no profundizar en ellos y no adoptar líneas firmes de acción.

La Rendición de Cuentas es la revisión presupuestal de un país en el cual la producción global –el Producto Bruto Interno, el PBI- crece sensiblemente menos que las necesidades, mientras los planes de desarrollo se han mostrado reiteradamente insuficientes.

Pues bien: debe preocuparnos mucho que en una nación de sólo 3 millones y medio de habitantes no logremos establecer una manera seria y orgánica para ponernos de acuerdo y, en temas como la Rendición de Cuentas, salir adelante por grandes consensos.

Lo mismo cabe señalar respecto a la situación de la Fiscalía de Corte. Desde octubre de 2021, la ahora llamada Fiscalía General de la Nación se administra con subrogantes, es decir, con suplentes. Han transcurrido 4 años y 9 meses sin que se designara un titular, lo cual también indica que el Uruguay está paralizado por falta de una manera clara y efectiva con la cual construir acuerdos.

A la vista de estos dos ejemplos –el de la Rendición de Cuentas y el de la Fiscalía de Corte- queda patentizado que más que problemas económicos, lo que más nos afecta a los uruguayos es la insuficiencia básica de nuestra manera de plantear nuestras diferencias.

En otras palabras: nuestro mayor problema radica en lo que pensamos.

Así lo siente y así afirma Radio Clarín.