Una joven señora, con sólo 26 años de edad, fue asesinada a puñaladas en un comercio de productos veterinarios sito en Duvimioso Terra y Goes, frente a la Terminal Tres Cruces.
El matador fue su pareja, un hombre de 47 años, que ya está detenido y en las próximas horas va a quedar enjuiciado. Ambos estaban empleados en el mismo comercio donde ocurrió el crimen por arma blanca. Con ello, se llega a 12 femicidios en 7 meses y tres días, lo cual constituye un promedio de casi dos femicidios por cada mes.
Pero ningún femicidio es sólo un número ni sólo una expresión de una estructura. Debemos tener conciencia de que cada una de las muertes violentas es, en sí misma, la expresión de un drama que desemboca en tragedia.
En un comunicado, el Ministerio del Interior señaló que en este caso ocurrido frente a la Terminal de Tres Cruces, no había antecedentes ni denuncias de agresiones entre quienes a la postre resultaron víctima y victimario. Por tanto, el asesinato no resultó de una falla policial ni de una insuficiencia judicial. Ello confirma que para acabar con el femicidio hace falta una reeducación colectiva en el valor de la vida y en el respeto por la pareja, incluso en las crisis, incluso en las separaciones, incluso cuando no se quiere más y se termina todo.
Los hechos han demostrado que clasificar y castigar estos casos como “homicidios por violencia basada en género” no ha servido para disminuir su frecuencia.
Es que contra la criminalidad pasional, contra la criminalidad organizada por narcotraficantes y contra la criminalidad a secas nos hace falta una enorme campaña de educación sentimental y moral, que nos saque de la cadena de explicaciones y diagnósticos sociales y que fortalezca la calidad de cada uno y la calidez humana de todos con todos.
En eso, está en deuda el Estado y está en deuda la educación.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.