Mientras se tensa el conflicto sindical en la Terminal Cuenca del Plata y sobrevuelan otros nubarrones sobre la actividad nacional, el director ejecutivo del Centro de Estudios para el Desarrollo estuvo en el streaming En Clave Pass y dijo verdades que no pueden pasar inadvertidas.
Para el Economista Agustín Iturralde el Uruguay tiene «una economía con un nivel de inversión muy bajo por problemas que son nítidamente de competitividad». En su visión, «hay poca inversión» porque no es alta la «rentabilidad empresarial», y eso «más tarde o más temprano» tendrá «una contrapartida» en baja en el consumo y afectará todo el equilibrio del que hasta ahora nos enorgullecemos.
El economista Iturralde fue más lejos: manifestó que el Uruguay está estancado por la situación «estructural» de «un modelo que se está agotando». Ante eso, dijo que ya no va a alcanzar más con la estabilidad«. Y añadió: «Estamos viendo claramente que esta cosa que nos enorgullece” de que “los presidentes se saludan, los partidos políticos son fuertes” nos sirvió para llegar hasta acá, pero no basta para seguir mucho más, ya que “tenemos una expectativa de crecimiento de menos del 1% para este año».
Estas declaraciones y otras fueron formuladas en lenguaje transparente y respetuoso, pero no por eso hay que dejarse resbalar por el tobogán de indiferencia en que habitualmente la opinión pública se deja ir.
Las palabras del economista Iturralde nos encienden una luz roja intermitente. Esa alarma se suma a las que ya nos encendieron otros altos economistas nacionales, como Isaac Alfie, y la propia Kristalina Georgieva, Directora del Fondo Monetario Internacional, que al pasar por el Uruguay le reclamó iniciativa y acción al sector privado y nos alertó -ella también- subrayando que la estabilidad ni es crecimiento ni basta para crecer.
Para salir del pantano y defendernos en un mundo cambiante y agresivo, hace falta una actitud levantada, alerta, capaz de medir riesgos y asumirlos, en vez de encerrarnos todos en el miedo y acurrucarnos en la inmovilidad.
El Uruguay necesita empujes nuevos, que sean no sólo económicos y que abarquen las ideas, la voluntad y que nos restablezcan la garra charrúa, para encarar el futuro de las niñas y los niños que mañana serán mujeres y nombres.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.