La Justicia acaba de condenar a ASSE por haber muerto un ciudadano para dar asistencia y trasladar, al cual le mandaron una ambulancia que no tenía ni médico ni remedios.
En el juicio, se comprobó que la persona que recibió el llamado en las oficinas de ASSE no estaba capacitada para comprender ni manejar la situación.
ASSE fue condenada a indemnizar a la familia de ese paciente fallecido en el pueblo Merinos, cerca de Guichón –Departamento de Paysandú- porque no recibió la atención médica pertinente.
El Tribunal de Apelaciones en lo Civil concluyó, muy correctamente, que esas deficiencias privaron o disminuyeron al paciente de una posibilidad real y concreta de sobrevivir.
La sentencia no afirma que ASSE haya provocado directamente la enfermedad que causó la muerte, sino que cuando el paciente necesitó al sistema de salud, las fallas del servicio le hicieron perder una chance de sobrevida.
Por cierto, ninguna indemnización revive a la víctima de una omisión asistencial, pero está muy bien que las fallas se paguen para ser justos con los deudos.
Lo que en este caso no está bien es la demora del juicio, ya que el lamentable hecho ocurrió en el mes de agosto del año 2008 y la condena a indemnizar recién ahora está quedando firme, en setiembre de 2026, con lo cual el trámite aparece demorando DIECIOCHO AÑOS.
Esa duración golpea la conciencia, porque es una injusticia que se arrastró en el tiempo. Debe preocuparnos, porque la tardanza de los juicios viene creciendo y ya estamos en las demoras que se daban antes de pasar del proceso totalmente escrito al actual proceso oral, que nos llegó en 1989 con la promesa de resolver las dos instancias de un pleito en menos de un año.
Si queremos ser un Estado de Derecho en serio, no debemos quedarnos callados ante regresiones como la que deja a la vista la condena a ASSE pronunciada en 2026… sobre una desgracia del año 2008.
Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.