Una lancha patrullera española detuvo a un velero de bandera polaca, a unas 400 millas de la costa de Galicia. En el yate viajaban dos mil cien kilogramos de cocaína, dos ciudadanos argentinos, un colombiano, un albanés y… un uruguayo.

Aun cuando las autoridades españolas no dieron nombres, el periodista Eduardo Preve reveló que el uruguayo capturado se llama Sebastián Morgare García, que -con el seudónimo Kembou- durante años se movió entre Punta del Este e Ibiza, como disc-jockey, músico electrónico y como proveedor de servicios VIP.

La investigación del Servicio de Vigilancia Aduanera español había comenzado en febrero, a partir de información de inteligencia sobre una embarcación a vela que podría haber participado en una operación ilícita en la zona fronteriza entre España y Francia. Las pesquisas condujeron a un velero de bandera polaca y 14 metros de eslora, localizado en junio en el puerto de Roses, en Girona.

Como la nave se fue de ese puerto sin activar el sistema automático de identificación, las autoridades españolas comenzaron una búsqueda con cooperación internacional, en la que participaron agencias británicas y estadounidenses. En la madrugada del 14 de setiembre, el buque de Operaciones Especiales Petrel I logró localizar el velero a unas 400 millas de las costas de Galicia, constatándose en Vigo que los 78 fardos pesaban 2.100 kilos y en el mercado de la drogadicción valdrían unos 20 millones de euros.

La investigación española apunta a que la droga haya sido transbordada en alta mar desde algún buque procedente de Sudamérica y a que la nave capturada integra una estructura especializada en ofrecer transporte a organizaciones criminales de Europa del Este y de los Balcanes.

En el Uruguay no debemos permanecer indiferentes, alzándonos de hombros como si este bochorno fuera sólo cosa de otros. Es hora de reconocer que el crimen organizado ha desarrollado tentáculos que nos desbordan. Es tiempo de darnos cuenta de que si no los detenemos, esos tentáculos terminarán por ahogar nuestro modo de vida.

Por eso, es hora de poner en valor las fuerzas morales que anidan en la inmensa mayoría de ciudadanos que trabajamos y luchamos, sintiéndonos todos llamados a enfrentar sin cuartel los vínculos de la sociedad ¡todavía sana! con la mafia narcotraficante, constituida en envenenadora internacional.

Así lo siente y así lo afirma Radio Clarín.